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La mamá de ayer la mamá de hoy.... Lo que se perdió o ¿ qué se ganó en el camino?

DRA. RUFINA MIRAMONTES COVARRUBIAS          
cultura
CULTURA

Una madre nace cuando nace un hijo, indudablemente. Pero, qué es una madre?

Una madre es...
Esa persona que con toda delicadeza nos cuida en nuestra etapa de indecisión, nos enseña con amor a valernos en la vida y nos levanta con dulzura ante cada caída.

Esa mujer, que no duerme cuando estamos mal, que vive en carne propia cada uno de nuestros sufrimientos y que se alegra con cada alegría y logro nuestro como si fuera suyo.

Es la mujer que está ahí, sin miramientos, sin egoísmos. Es el amor de Dios hecho mujer, el más sincero, el más puro. Que daría la vida por nosotros, si fuera necesario. Siempre deseosa de hacernos bien, y aunque como ser humano pueda equivocarse, nunca lo hace por maldad.

Es el ser sublime con el que aprendemos el verdadero significado de la palabra AMOR, CONTENCIÓN, ENTREGA, SINCERIDAD.

Madre, eres la flor más abierta de la creación, una estatua ante la calamidad, un pararrayos contra el relámpago del miedo, una idea cuando la imaginación se agota, una forjadora de eslabones en la cadena de la vida, un color inimaginable en el paraíso, un ancla en las noches llenas de marea, una diosa cuando Dios falta, una caricia para quebrantar los muros de corazones endurecidos, un semillero de mi identidad, eres el templo del que todos somos acólitos.

Pero cómo y cuándo surgió el festejo a la madre?
Las primeras celebraciones del Día de la Madre se remontan a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades. Mientras que en Roma, hacia el año 250 a.C. las fiestas eran dedicadas a Cybele, esposa de Saturno y madre de Neptuno, Júpiter, Juno y Plutón, donde era llamada Buena diosa o Madre de los dioses.

Sin embargo el festejo como actualmente se vive y celebra, tuvo su origen como una proclama anti bélica y una convocatoria a un congreso mundial de madres que nunca tuvo efectos reales. Fue sugerido por Julia Ward Howe en 1872. Sin embargo, las conmemoraciones oficiales empezaron poco después de la muerte de la madre de la joven Anna Jarvis ocurrida en 1905 quien con su perseverancia logró que esta fecha fuera oficial y reconocida a nivel internacional en diciembre del año 1912. En algunos países de Latinoamérica, la fecha varía de acuerdo a acontecimientos locales.

Ser madre no es fácil.
Cuando el primer hijo llega, sobretodo, nos suele invadir una sin fin de emociones: indecisión, culpa, miedo, ya que el hijo cambia nuestros roles, cambia nuestra manera de sentir y ver el mundo y sobretodo porque el pequeño no trae un "libro de instrucciones" bajo el brazo.

Todas las madres abordamos la maternidad de manera diferente ya que tenemos que sacar provecho de los buenos consejos, del buen humor, de la sabiduría y de los nervios para poder disfrutar y recuperar el placer de ser madre.

Ser mamá no significa dejar de ser mujer, de ahí que el significado de ser madre hoy se ha ido "reinventando" puesto que anteriormente las madres eran las reinas del hogar, donde cocinaban como los dioses y tenían la cualidad de reunir a toda la familia en un convivio semanal con asistencia perfecta. Eran prácticas, ahorrativas, congregaban y protegían, pero también callaban y dejaban pasar de largo sus proyectos personales.

La maternidad tiene su propia historia y ha ido transformándose de manera que las mamás de hoy poco tienen que ver con las mamás del pasado. La razón principal es que cambió el rol social. Antes, la maternidad pertenecía al orden de lo íntimo, de lo privado, y todo lo que tuviese que ver con el crecimiento personal y el desempeño en la sociedad tenía que ver sólo con lo masculino. Pero paulatinamente las mujeres pasaron a tener roles sociales más reconocidos y los espacios que fueron ganando las fueron posicionando en un sitio donde deben cumplir varias funciones simultáneamente. La casa y los hijos siguen siendo su responsabilidad aunque no ya su exclusividad.

Hoy hay cada vez menos madres sumisas que soportan todo por conservar a la familia. Piensan en ellas, son personas con intereses propios, pero esto no quiere decir que no amen a sus hijos, solo que se ven obligadas a repartir su atención debido a la diversidad de roles que desempeñan.

Hoy la madre se ocupa por ser bella, delgada, sexi, independiente, ejemplar, informada, preocupada por su crecimiento personal y agregó más tareas a su vida donde incluso perdió el miedo al compromiso de la maternidad sola, perdió el miedo al compromiso económico puesto que más que aportar al sostén de la casa se convierten en proveedoras cien por ciento.

Paradójicamente, esta independencia femenina a la que se aspiraba en antaño, hoy se ha convertido en una ardua tarea. Se tienen muchos roles y el desafío es cumplirlos todos sin miedo al error y garantizándoles a los hijos lo esencial: amor y comprensión.

La ganancia de la madre actual fue ubicarse en un lugar más integral y alcanzar la satisfacción personal en más de un orden de la vida, pero lo que más pesa hoy es la falta de tiempo.

Cada madre aborda la maternidad de manera diferente y sin embargo todas las madres son perfectas. existen tipos de madres como madres en el universo puesto que las madres no se preparan para serlo, no se forman, no hacen prácticas, pero saben hacer, se basan en su intuición, se fundamentan en un amor incondicional e instintivo y tiñen con su forma de ser personal, su manera de ser madres.

Conocer qué tipo de madre eres te puede ayudar a conocerte, comprenderte y a potenciar tus virtudes.

Saber el tipo de madre que eres, permite la reflexión que va a permitir disfrutar de la maternidad, desarrollarte como persona, y ser las mejores madres sin desesperarnos en el intento.

1. Madre súper controladora o madre GPS:
Su manera de manifestar su amor es a través de la sobreprotección. Esta madre debe aprender a dejar un poco el control y respetar la privacidad de sus hijos .
2. Madre Perfeccionista:
La perfección no existe por lo tanto debe ayudar a los hijos a vencer los obstáculos respetando sus habilidades, intereses y logros, celebrándolos y ver que los fracasos son un aprendizaje de cómo hacer las cosas de manera diferente.
3. Madre cómplice:
Es la que quiere ser la mejor amiga de su hijo. Esta madre debe entender que los hijos necesitan un modelo de adulto más sabio, capaz de guiarlos y protegerlos. Es importante que sepa que no es necesario caerle todo el tiempo bien a los hijos.
4. Madre que compite:
En la cultura actual vivimos obsesionadas por la belleza y la juventud, por tanto los temas de cuerpo y edad pueden llegar a crear una especie de lucha entre madre e hija. Aceptar esto permitirá que cambiemos nuestra conducta y apostar al bienestar emocional y mejorar la relación con ellos.
5. Madre que se apropia:
para esta madre lo que le pasa al hijo es de ella. Le cuesta reconocer que el hijo es otra persona; le roba el derecho a sentir sus propias emociones, entorpeciendo su capacidad para desplegar sus propios recursos. Tiene que entender que no se puede evitar que los hijos sufran ni se equivoquen pero que sí puede estar ahí para escucharlos y ayudarlos a identificar y tolerar sus emociones.

Finalmente con la intención de aportar un poco al talento y oficio de ser madre te damos a conocer cuatro de los retos que enfrenta la madre de hoy.

1.- La calidad y la cantidad:
Las mamás de hoy con sus múltiples ocupaciones, se esfuerzan por aprovechar bien el tiempo y buscar muchas alternativas para invertirlo en sus hijos. Estar en el día a día con ellos, acompañarlos en los eventos importantes de su vida y estar presentes cuando las necesitan. Tienen el deseo y la decisión de ser cada vez mejores, disfrutar y compartir con ellos buenos momentos. Pero también tienen un desafío que, con frecuencia, en la práctica no resulta tan fácil. Establecer prioridades y equilibrar el trabajo y la familia, implica cumplir una doble labor que puede volverse agotadora y generar estrés, intolerancia, culpa y a veces desesperanza. Educar es un proceso lento, los buenos comportamientos no se adquieren de la noche a la mañana. Su reto es disponer de amor, tiempo y paciencia para lograrlo.
2.- Entre la Autoridad y la amistad:
La relación madre-hijo de este tiempo está caracterizada por una comunicación más abierta y estrecha. Las madres son más afectuosas y usan un lenguaje amoroso y cálido con sus hijos. Creen en el diálogo y la negociación basada en el respeto por el niño, para inculcar hábitos y comportamientos adecuados. Tienden a establecer relaciones más democráticas, menos basadas en el poder del adulto y tienen en cuenta la opinión de los niños en el establecimiento de las normas y las reglas.
Sin embargo, esta interacción puede llevar a debilitar la autoridad por la falta claridad y firmeza a la hora de establecer y hacer cumplir las normas, los límites y las reglas. En el afán de que las relaciones con sus hijos no se vulneren, le dan prioridad a ser amigos. El desafío es hacerse cargo como madres que deben dar guía y orientación.
3. Entre hacerlo bien y la perfección:
Son conscientes de la importancia de su rol como madres en términos de establecer un vínculo estrecho y amoroso con sus hijos. Estimulan el desarrollo de los niños y se esfuerzan por entender las expresiones características de cada edad, fortalecer su autoestima y ayudarle a expresar sentimientos y desarrollar capacidades. Motivan y apoyan a sus hijos para que tengan pasión, sueños y deseos de realizar proyectos.
Pero no siempre todo sale como esperan a pesar del esfuerzo. Tienen la sensación de que los niños se les salen de las manos. Se preguntan constantemente “¿qué he hecho mal?”. Se llenan de culpas, y sienten miedo de no estar cumpliendo con las expectativas que se tienen de ellas como madres. Se sienten solas y sin apoyo en esta labor. En este proceso terminan también exigiendo mucho a sus hijos o al contrario, desilusionadas, delegan partes de la crianza que les corresponde.
La reflexión puede ser no aspirar ser madres perfectas; una mamá amorosa, firme y comprometida es suficiente.
4. Entre la información y la duda:
Actualmente las madres tienen mucha información y conocimiento sobre el desarrollo infantil y juvenil, cuentan con fuentes de ayuda que antes no tenían. Leen sobre la crianza, consultan a psicólogos y orientadores, comparten experiencias con otros padres, ven programas especializados en asesoría familiar. Sienten que la frase: “los hijos no vienen con el manual debajo del brazo” es cierta y por esta razón se esfuerzan por aprender y capacitarse.
Pero con frecuencia este afán por buscar orientación para enfrentar exitosamente la crianza, les genera una gran inseguridad y angustia sobre la manera cómo están educando a sus hijos. Con frecuencia, las dudas las llevan a no saber cómo actuar en muchos momentos con ellos y las embarga una sensación de fracaso en la formación de los hijos. El reto que tienen es empoderarse como madres y entender que la maternidad es un aprendizaje continuo en el que no se tienen todas las respuestas, también se van construyendo en el camino.
Lo cierto es que la maternidad no cambiará de género; a la mujer se le dio el don de la maternidad y debe disfrutarlo.